Qué información trae

  • Datos del propietario y ubicación del predio.
  • Superficie del lote según el catastro municipal.
  • Clasificación del suelo y usos permitidos: lo que define si una actividad puede instalarse ahí.
  • Códigos de edificabilidad: lo que se puede construir, en qué proporción del lote y con qué retiros.
  • Altura de edificación permitida, en pisos y en metros.
  • Afectaciones por infraestructura: vías proyectadas, líneas de transmisión, quebradas, franjas de protección.
  • Otras regulaciones aplicables al predio según la normativa metropolitana.

La sección de afectaciones es la que más dinero ahorra. Un lote puede estar perfectamente escriturado, sin gravámenes y con el predial al día, y aun así tener encima una vía proyectada o una franja de protección que reduce el área construible a una fracción de la superficie comprada. Esa información no está en la escritura ni en el certificado de gravamen: está en el IRM.

Cómo obtenerlo, paso a paso

  1. Consiga el número de predio del inmueble: es el único requisito obligatorio y no es la dirección, sino el código catastral del lote.
  2. Entre al portal de servicios del Municipio de Quito y busque el trámite de emisión del IRM.
  3. Ingrese con sus credenciales o regístrese como persona natural o jurídica.
  4. Complete el formulario digital con los datos solicitados.
  5. Reciba la respuesta por el Sistema de Trámites en Línea. El trámite no tiene costo y está habilitado las 24 horas; las respuestas se emiten de lunes a viernes de 08:00 a 16:30.
  6. Contraste el IRM con el certificado de gravamen y con la cédula catastral: los tres describen el mismo predio desde ángulos distintos y las diferencias entre ellos son la señal de alarma.

Para qué lo piden el banco y la constructora

Una entidad financiera que evalúa un crédito con garantía hipotecaria necesita saber que el inmueble vale lo que dice valer, y eso depende de lo que la norma permite hacer en él. Una constructora, antes de ofertar por un lote, calcula el área vendible a partir de los códigos de edificabilidad y la altura permitida del IRM. Un arrendatario comercial lo revisa para confirmar que el uso de suelo admite su actividad antes de firmar un contrato de varios años y descubrir después que no puede obtener la LUAE.

Fuera de Quito el documento equivalente existe con otro nombre y otra autoridad: cada municipio emite su propio informe de uso de suelo o línea de fábrica, con sus requisitos y su costo. El IRM como tal es del Distrito Metropolitano de Quito.