Regla común a todo dato publicado
Ninguna cifra se publica sin cuatro elementos: la fuente que la difunde, la fecha de corte a la que corresponde, la unidad exacta en que está expresada y el tratamiento que se le aplicó. Si alguno falta, el dato no se publica.
Cuando una cifra proviene de un cálculo propio —una conversión de unidades, una suma de partidas, un promedio— se indica la operación realizada. Un cálculo derivado nunca se presenta como si fuera una cifra observada.
Fuentes admitidas
Se admiten como fuente los registros y publicaciones de organismos públicos ecuatorianos —Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros; Servicio de Rentas Internas; Servicio Nacional de Aduana del Ecuador; Banco Central del Ecuador; Instituto Nacional de Estadística y Censos; Ministerio de Agricultura y Ganadería; Servicio Nacional de Derechos Intelectuales—, los organismos internacionales que publican metodología (como la Organización Internacional del Cacao) y los documentos oficiales de la propia entidad descrita.
No se admite como fuente la compilación de otro medio o directorio. Los datos son libres, la compilación ajena no: cuando un dato aparece en otra publicación, se descarga del organismo que lo emitió y se cita ese origen.
Fichas de empresa e institución
El universo son las personas jurídicas obligadas a remitir información a la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, más las entidades y gremios que publican su propia información institucional.
Se publican únicamente datos que la ley considera de acceso público: denominación, actividad, estado societario, ubicación y contacto profesional, y la representación legal en el ejercicio de su cargo. No se publican documentos de identidad, domicilios particulares, teléfonos o correos personales, ni información patrimonial de personas naturales.
Cada ficha muestra su fecha de corte y el canal por el que la entidad puede solicitar rectificación. Una corrección aceptada se aplica indicando la fecha del cambio.
Indicadores y precios
Cada indicador declara el mercado al que corresponde, la unidad —tonelada métrica, quintal, libra, barril, onza troy— y el organismo que lo difunde. Una cotización internacional y un precio local no se presentan como equivalentes, porque entre ambos median transporte, calidad, secado, intermediación y condiciones pactadas.
Las conversiones entre unidades se muestran con el factor aplicado para que el lector pueda reproducirlas. Una conversión aritmética no incorpora descuentos ni costos de comercialización y así se advierte en cada página.
La serie histórica conserva la fecha de cada observación. Un dato no se actualiza en silencio: cambia la fecha de corte visible en la página.
Rankings
Un ranking declara antes de la tabla: el universo de empresas considerado, la variable que ordena la clasificación, el ejercicio fiscal de las cifras, la fuente de la que provienen y los criterios de exclusión aplicados.
No se mezclan ejercicios fiscales distintos en una misma tabla ni se estiman valores faltantes sin declararlo. Una empresa ausente del ranking no es una empresa peor: es una empresa que no cumple el criterio del universo, y ese criterio se publica.
No se publican clasificaciones de desempeño, listas de incumplimiento ni valoraciones sobre la gestión de una compañía identificada.
Comparadores
Los criterios de comparación se fijan y se publican antes de la tabla, y son los mismos para todas las alternativas. Ninguna posición se vende, se negocia ni se altera por una relación comercial.
Las condiciones comerciales cambian sin aviso: cada comparador indica su fecha de corte y enlaza la fuente donde verificar la condición antes de contratar.
Calculadoras
Cada calculadora publica la fórmula que aplica y los supuestos que asume. El cálculo se ejecuta en el navegador de quien la usa: no se transmite ni se almacena la información ingresada.
El resultado es una referencia para discutir una decisión, no una proyección ni una recomendación de inversión.
Corrección y errata
Cualquier persona o entidad puede señalar un error. Se contrasta contra la fuente original y, si procede, se corrige la página indicando la fecha de la corrección.
Cuando la corrección cambia una conclusión y no solo un dato accesorio, se deja constancia visible en la página en lugar de sustituir el texto en silencio.
Esta metodología se lee junto con la política editorial, que fija qué publica y qué no publica el medio.
