Los techos vigentes, segmento por segmento

SegmentoSubsegmentoTasa activa efectiva máxima
ProductivoCorporativo7,72 %
ProductivoEmpresarial9,99 %
ProductivoPYMES10,15 %
Consumo16,77 %
EducativoEducativo9,50 %
EducativoEducativo social7,50 %
ViviendaVivienda de interés social4,99 %
ViviendaVivienda de interés público4,99 %
Inmobiliario9,26 %
Inversión pública9,33 %
MicrocréditoMinorista28,23 %
MicrocréditoAcumulación simple24,89 %
MicrocréditoAcumulación ampliada22,05 %

Los segmentos y sus techos provienen de resoluciones concretas: la 603-2020-F del 22 de septiembre de 2020 de la extinta Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera define los segmentos; la JPRF-F-2023-070 del 22 de junio de 2023 rige corporativo y empresarial; la JPRF-F-2023-087 del 28 de noviembre de 2023, PYMES; la JPRF-F-2022-031 del 29 de junio de 2022, consumo, educativo, vivienda y microcrédito; y la JPRF-F-2024-0104 del 15 de marzo de 2024, inmobiliario e inversión pública.

El segmento decide, no la empresa

La diferencia entre 7,72 % y 28,23 % sobre la misma deuda no es una negociación perdida: es una clasificación. La institución financiera ubica la operación en un segmento según el tipo de deudor, su nivel de ventas y el destino del crédito, y ese encasillamiento define el techo aplicable. Un negocio pequeño que pide capital de trabajo puede terminar en microcrédito minorista —techo del 28,23 %— cuando por destino sería productivo, y la diferencia anual sobre 30.000 dólares supera los cinco mil.

Por eso la primera pregunta que conviene hacer en una mesa de crédito no es «qué tasa me dan» sino «en qué segmento van a clasificar esta operación y por qué». Si la respuesta es microcrédito y la empresa factura lo suficiente para ser PYME, ahí hay una conversación que vale veinte puntos.

Activa, pasiva y por qué importa la diferencia

La tasa activa es la que la institución cobra por prestar; la pasiva, la que paga por captar depósitos. La distancia entre ambas es el margen financiero, y explica por qué una póliza rinde mucho menos de lo que cuesta un crédito. Ambas las publica el Banco Central, y la referencia relevante depende de a qué lado del mostrador esté: quien invierte excedentes mira la pasiva; quien financia operación, la activa de su segmento.

Para una empresa con caja ociosa y deuda simultánea, comparar ambas suele dar una conclusión incómoda: mantener un depósito a plazo mientras se paga un crédito de consumo o de microcrédito destruye valor casi con seguridad. Es una cuenta de cinco minutos que rara vez se hace.

Qué mirar además de la tasa

  • La tasa efectiva, no la nominal: la efectiva incorpora la capitalización y es la comparable entre ofertas.
  • Los seguros asociados, que no entran en la tasa pero sí en la cuota.
  • Las comisiones y los costos de formalización, sobre todo si hay hipoteca de por medio.
  • El sistema de amortización: con la misma tasa, francés y alemán pagan interés total distinto.
  • Las condiciones de precancelación, que definen cuánto se ahorra realmente si el negocio mejora.
  • Si la tasa es fija o reajustable, y contra qué referencia se reajusta.