Cada cierto tiempo circula el dato de que la economía ecuatoriana está concentrada en dos provincias, y la cifra es correcta: en el ejercicio 2025, Guayas declaró 77.050 millones de dólares de ingresos empresariales y Pichincha 62.630, sobre un total nacional de 176.210 millones. Casi el 80 % entre las dos.

Lo que casi nunca acompaña a esa cifra es la advertencia que cambia su significado. La provincia que consta en el registro es la del domicilio societario de la compañía, no la del lugar donde produce. Una empresa domiciliada en Quito con toda su planta en Cotopaxi suma a Pichincha. Un grupo con sede en Guayaquil y operaciones en cuatro provincias suma a Guayas. El indicador, por lo tanto, mide concentración de la actividad societaria —dónde están las sedes, los directorios y las decisiones— y no concentración de la producción física.

La distinción no es académica: cambia las conclusiones de política pública que suelen extraerse de estas cifras. Si lo que está concentrado son las sedes y no la producción, el diagnóstico sobre desarrollo territorial y las medidas que se derivan son distintos de los que se sacarían si el 80 % se produjera efectivamente allí.

Hecha la advertencia, el mapa tiene lecturas valiosas. La primera es que contar empresas no mide una economía: Azuay tiene 5.815 compañías y factura 7.100 millones, mientras Manabí hace 7.380 millones con 3.643. Manabí hace más negocio con 2.172 compañías menos, por la composición de su tejido —La Fabril y el clúster pesquero— frente a un entramado cuencano más numeroso y repartido.

La segunda es el caso de Zamora Chinchipe, que es el más instructivo del país. Con apenas 560 compañías es la quinta provincia por ingresos declarados, con 4.000 millones, de los cuales 3.407 provienen de dos mineras. Dos razones sociales colocan a una provincia entera en el quinto lugar nacional. La contracara es la exposición: si el precio del mineral cae o un proyecto se detiene, no hay tejido empresarial que amortigüe el golpe.

La tercera es para quien evalúa dónde instalar una operación. Fuera del eje Guayas-Pichincha, la demanda local es una fracción pequeña del total nacional, y eso no desaconseja instalarse: obliga a que el plan contemple desde el inicio la venta fuera de la provincia. Varias provincias aparecen en la tabla por compañías exportadoras o de tránsito —Santo Domingo, Los Ríos—, no por consumo interno.

El material está publicado por la Superintendencia de Compañías en datos abiertos y es reproducible. Lo que suele faltar no es el acceso: es leer la cifra con la advertencia puesta.