Una marca es un activo con expediente: fecha de solicitud, clase de Niza, titular y vigencia. Aquí se documenta lo que consta en el registro y lo que puede comprobarse en el mercado, sin adjetivos ni valoraciones comerciales.

El objetivo es que quien evalúa una alianza, una franquicia o un competidor pueda verificar en minutos si la marca existe, quién la controla y hasta cuándo está protegida.