Costo y gasto: la línea que los separa
Un costo es lo que se consume para fabricar un producto o prestar un servicio: la materia prima, la mano de obra que interviene en la producción, la energía de la planta. Se llama costo precisamente porque queda incorporado al producto y se recupera cuando ese producto se vende; mientras no se venda, sigue ahí, en el inventario.
Un gasto es lo que se consume para que la empresa exista y funcione, pero no se incorpora a ningún producto: la administración, la contabilidad, la publicidad, el arriendo de la oficina comercial. Se consume en el período y no se recupera con una venta concreta, sino con el conjunto de todas.
Fijos y variables: la división que sirve para decidir
| Tipo | Cómo se comporta | Ejemplos típicos |
|---|---|---|
| Costo variable | Cambia en proporción al volumen producido: si no se produce, no existe | Materia prima, insumos, comisiones por venta, empaque |
| Costo fijo | No cambia con el volumen dentro de un rango: existe aunque no se produzca | Arriendo de la planta, depreciación de maquinaria, personal de estructura |
| Costo semivariable | Tiene una parte fija y otra que crece con el volumen | Energía con cargo base, mantenimiento, algunos servicios contratados |
Esta separación no es un ejercicio contable: es la que permite responder dos preguntas que aparecen todo el tiempo en una empresa. La primera es cuántas unidades hay que vender para no perder dinero, que es el punto de equilibrio y se calcula dividiendo los costos fijos para el margen unitario —precio menos costo variable unitario—. La segunda es si conviene aceptar un pedido grande a un precio menor al de lista.
La respuesta a la segunda sorprende a quien no ha hecho la distinción: si la capacidad instalada está ociosa y los costos fijos ya están cubiertos por el resto de la producción, un pedido que apenas supere el costo variable unitario aporta margen, aunque su precio esté por debajo del costo total. Rechazarlo mirando el costo total es dejar dinero sobre la mesa. Aceptarlo sin haber cubierto los fijos es el camino contrario y también es un error.
El costo unitario y su trampa
El costo unitario se obtiene dividiendo el costo total para las unidades producidas, y por eso cambia con el volumen: al repartir los mismos costos fijos entre más unidades, cada una carga menos. De ahí sale una trampa frecuente en la fijación de precios, que es calcular el costo unitario con un volumen optimista y fijar el precio sobre esa base. Si el volumen real es menor, el costo unitario sube y el margen que se creía tener desaparece.
